Vivir Coram Deo: Lo Único Necesario y el Descanso en la Presencia de Dios

A lo largo de la historia de la fe, hombres y mujeres cansados de una religión sin vida se han hecho la misma pregunta existencial: ¿Qué es lo que realmente importa?. La respuesta resuena desde las páginas de las Escrituras a través de una expresión latina que resume toda la existencia cristiana: Coram Deo, vivir “delante del rostro de Dios”.

Este concepto —popularizado por teólogos como R. C. Sproul— no describe un ideal inalcanzable reservado para unos pocos, sino la realidad eterna del creyente en Cristo: una vida entera vivida en la presencia de Dios, bajo Su autoridad y para Su gloria.

1. De Marta a María: ¿Muchas cosas o una sola?

En el relato de Lucas 10:38-42, Jesús visita la casa de dos hermanas en Betania. Marta recibe al Maestro, pero está “afanada y turbada con muchas cosas”, fragmentada por la ansiedad y sirviendo sola. María, en cambio, toma una decisión radical: sentarse a los pies de Jesús para escuchar Su palabra.

Ante el reclamo de Marta, la respuesta de Jesús es tierna pero firme:

“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” (Lucas 10:41-42)

  • La porción de los levitas: En el idioma original, la “buena parte” (meris) evoca la herencia de la tribu de Leví, quienes no recibieron tierras en Canaán porque el Señor mismo era su porción (Números 18:20).
  • Una porción inquebrantable: Todo en este mundo puede perderse (la salud, el reconocimiento, los cargos, las agendas repletas), pero el Señor como porción no será quitado, ya que Dios mismo lo guarda mediante su promesa.

2. El refugio en el dolor: Cuando la mente sufre y el alma pregunta

Vivir Coram Deo no significa estar exento del dolor, de la ansiedad o de los trastornos mentales como el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

  • El TOC no es falta de fe: A menudo, los creyentes que sufren de TOC de limpieza o de verificación (dudas obsesivas e interrupciones) cargan con una culpa espiritualizada injusta. El TOC es una condición neurobiológica que requiere comprensión clínica, terapia (como la Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta – EPR) y, cuando esté indicado, medicación.
  • La mirada del Padre: Para quien lucha con pensamientos intrusivos o escrupulosidad religiosa, la presencia de Dios no es la de un inspector amenazante, sino la de un Padre que acoge la debilidad. El creyente no necesita garantizar su salvación a través de rituales compulsivos; la obra ya fue consumada (tetelestai) en la cruz.

3. El ritmo diario del creyente: Encomendar, deleitarse y descansar

El Salmo 37 enseña tres movimientos continuos para perseverar en la presencia de Dios en medio de un mundo lleno de incertidumbres:

  1. Encomendar (Galal): Hacer rodar la carga pesada de la ansiedad y ponerla activamente sobre el Señor, renunciando al deseo humano de controlarlo todo.
  2. Deleitarse (‘Anag): Encontrar un placer intenso y supremo en Dios, de modo que los deseos del corazón se alineen con Su voluntad.
  3. Descansar (Damam): Guardar silencio ante Jehová en una espera confiada, sabiendo que Él tiene el control absoluto de la historia.

¿Cuál es tu postura hoy?

Independientemente de las exigencias del trabajo, de las rutinas domésticas o de las batallas internas de la mente, la invitación del Evangelio sigue siendo la misma: dejar a un lado el activismo que divide el corazón y escoger, cada día, la única parte necesaria.

¿En qué área de tu rutina diaria necesitas recordar hoy que ya estás delante del rostro de Dios?


Deixe um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *